04 de Agosto de 2012

UNOS MATICES A MI TWEET DE AYER

Ayer, tras mi desastrosa actuación en las eliminatorias del 1500, y el consiguiente varapalo que me llevé, publiqué un tweet que veo que ha traído cola: "Soy español, ¿a qué quieres que te defraude?". Lo hice un poco a modo de "chiste", para descargar un poco el dramatismo de la situación, y a modo de autocrítica por los malos resultados que venimos cosechando en estos Juegos, particularmente en atletismo. Por supuesto con las lógicas excepciones de quienes están brindando buenas actuaciones, las que todos desearíamos ofrecer. 

Que a nadie le quepa duda que cada deportista ofrece lo mejor de sí mismo, no solo en un escenario como son los Juegos Olímpicos, sino en la larguísima (y desconocida para la mayoría) preparación que hay detrás. Nuestro trabajo de todo un año se acaba juzgando en un lapso de unos segundos o unos minutos. Yo asumo mi mala actuación de ayer, y el mal lugar en que dejamos una prueba de tanta tradición como el 1500 español. Siento esa deshonra, por todos aquellos a quienes representaba. Nadie nos iba a pedir medallas, desde luego, nosotros mismos sabemos de nuestras posibilidades, nuestras limitaciones pero también de nuestra valía, y por ello he hablado de "defraudar", porque entiendo que rendí por debajo de mis posibilidades y se esperaba algo más de mí. Pero aseguro que tanto Diego, como David y como yo nos dejamos la piel. Yo particularmente, al contrario de lo que algunos pueden creer, llegué absolutamente vacío a la última recta, roto muscularmente, no sé bien por qué razón, dado que llegaba en plenas condiciones a esta competición y además ayer antes de correr tenía muy buenas sensaciones. Pero posiblemente una mala lectura de la carrera me provocó gastar las fuerzas donde no debía. No es la primera vez que me pasa, no es nada fácil no obstante, pero intentaré seguir aprendiendo y mejorando. 

Muchos de los deportes olímpicos son marginados durante 4 años para, cuando llega el momento, pedir medallas y buenos resultados. A la vista está que así no se puede funcionar. No lo pongo de excusa porque un mal rendimiento en un momento puntual no puede achacarse a falta de apoyo económico o mediático, desde luego. Pero parece que piensan algunos que en un deporte como el atletismo viviéramos como sultanes para luego no justificar con resultados nuestro "privilegiado" estatus, cuando en realidad recibimos la compensación justa para poder dedicarnos a esto, y sólo con buenos resultados podemos prosperar. En este deporte no regalan nada.

Así pues pido disculpas a quien pudiera haber visto en mis palabras tintes de chulería o mal perder, cuando precisamente quería hacer autocrítica. Me siento enormemente orgulloso de ser deportista ESPAÑOL, aunque no de las muchas cosas que se hacen mal en este país y que debemos mejorar entre todos, cada uno en su parcela.

Gracias por los muchísimos ánimos recibidos pese a todo, y por las críticas constructivas.

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Álvaro Rogríguez