02 de Octubre de 2009

MADRID DOS MIL Y ALGO

No ha podido ser. El sueño de Madrid Olímpica tendrá que esperar, por lo menos cuatro años más. Hoy he sido uno de los muchos españoles que tenía una corazonada y ha estado esta tarde pegado al televisor, pendiente de lo que el sanedrín del COI resolviera en favor de la futura sede olímpica para el 2016.

 

Madrid partía con la experiencia de 2012, y el esfuerzo y las ganas con las que se emprendía esta nueva empresa ha quedado patente. Una presentación liderada por el rey Don Juan Carlos y secundada por poderes institucionales pertenecientes a bandos políticos tan habitualmente enfrentados entre sí, cuya cohesión da una idea de la importancia y validez de este proyecto en común. Ojalá este entendimiento no se produzca sólo cada cuatro años, dicho sea de paso. La delegación española no ha dejado lugar a dudas acerca de la superioridad de la candidatura madrileña sobre sus rivales, pero había otra serie de factores a tener en cuenta. La alternancia de continentes, norma no escrita pero que se viene respetando desde la II Guerra Mundial, ha pesado de forma definitiva en la decisión final. Tras permanecer todos con el corazón en un puño, mientras Jaques Rogge abría el sobre con el nombre de la ciudad vencedora, se ha producido la lógica decepción. Pero yo felicito a Madrid por merecerse y sobretodo por querer como quiere los Juegos.

 

No me cabe ninguna duda de que Madrid será olímpica, aunque yo ya no pueda vivirlo como hipotéticamente podría haber sido en 2016. Ánimo, el camino hacia 2020 empieza hoy.

 

Madrid 2016

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Álvaro Rogríguez