07 de Julio de 2009

UN PEQUEÑO CONTRATIEMPO

Ya inmerso en plena época de competiciones, he vuelto de los Juegos Mediterráneos celebrados en Pescara (Italia) la semana pasada con un fuerte resfriado y síntomas gripales, que ya me empezó desde un par de noches antes de la final de 1500. Hasta entonces solamente se trataba de mucha mucosidad y catarro pero el día de la carrera no me vi nada bien, noté debilidad general, mareos y malas sensaciones en el calentamiento, que raramente me suelen engañar. Aún así no quedaba más remedio que salir a la pista y pensar en positivo, aunque finalmente la capacidad física es la que cuenta, me quedé sin el fuelle necesario para seguir la estela de las medallas en la última media vuelta a la pista y llegué a meta totalmente desfondado. No obstante, ya a toro pasado, pienso que el podium hubiera resultado casi inaccesible bajo ninguna circunstancia, aún con mis mejores prestaciones, pues me atrevería a pronosticar para los Zerguelaine, Moustaoui e Iguider respectivos puestos de finalistas en el Mundial de Berlín. Al tiempo.

 

A mi vuelta el catarro ya va remitiendo, aunque durante el fin de semana mi estado físico siguió bastante mermado y apenas entrené a medio gas. A día de hoy, martes, he podido entrenar ya más fuerte y en la semana y media que queda hasta el Campeonato de Europa sub-23 confío en estar al 100%. Dentro de lo malo me alegro de que estas circunstancias hayan ocurrido la semana pasada y no la próxima, donde realmente tengo puestas todas las miras y acontece mi gran objetivo de esta temporada.

 

En la foto, Víctor Riobó, mi compañero de "milqui" en Pescara, y yo la víspera de la final.

 

Álvaro Rodríguez y Víctor Riobó en Pescara

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Álvaro Rogríguez