30 de Diciembre de 2010

JAQUE AL DOPAJE EN ESPAÑA Y A SUS IMPULSORES

Estas últimas semanas marcarán un hito en la historia de la lucha contra el dopaje en nuestro país. La repercusión de los hechos que están aconteciendo viene incrementada porque, al igual que en la Operación Grial en la que cayó "Paquillo" Fernández, ésta vez hay nombres propios y no unos nombres cualesquiera: entre otros Marta Domínguez. Mi consternación fue total debido a mi concepto sobre ella y nuestra buena relación. No necesito presentar a la considerada como mejor deportista femenina de nuestro país, pero sí incidir en la importancia que ha tenido para bien en nuestro atletismo, en nuestro deporte y en nuestra sociedad. Un ejemplo para todos, un modelo a imitar, un referente para tantos que se han iniciado como deportistas con sus hazañas y su, hasta ahora, intachable modelo de conducta en la retina. Si se confirmasen las acusaciones que se vierten sobre ella el descrédito que merecería sería total.

 

Otro frente sobre el que se cierne la investigación es el del entrenador Manuel Pascua y su entorno. Con alguno de los implicados (que no imputados) en este embrollo me gustaría ahorrarme la jerga periodística, con sus reiterativas y tediosas "presunciones", dado que existen hechos e informaciones que a un buen entendedor y conocedor del mundillo debieran bastarle para tener una opinión formada acerca de la implicación de algunos de ellos en estos turbios asuntos. Las consecuencias posteriores son otro cantar, y espero que esta vez sí las haya, no como en la Operación Puerto, cuando se corrió un tupido velo y los 3 o 4 únicos sancionados fueron casualmente extranjeros. Confío en que esta vez se tire de la manta y caigan todos los implicados. Pase lo que pase en cualquier caso, a mí ya nadie me privará de la opinión que me merece todo esto. Y espero que a la mayoría tampoco, que en el futuro se señale con el dedo a estos mal llamados "deportistas", sin dejarse llevar por amiguismos, conveniencias o pueriles argumentos en la línea de "si nunca ha dado positivo en un control", "entrena como el/la que más" o "yo le conozco y parece tan buena persona...". Habrá quien me tache de oportunista. Lo que yo nunca he hecho ha sido responder ante las habituales sospechas, habladurías o rumores propios de ciertos ámbitos, acerca del rendimiento de tal o cual atleta. Quizás hasta haya pecado de hacer oídos sordos ante situaciones demasiado obvias, pero ahora ante las certezas que se nos han presentado creo tener el derecho a hablar bien alto.

 

A lo largo de estos días se está fraguando la que espero sea una gran victoria en materia antidopaje pero asimismo es un durísimo varapalo para el deporte español, cuyos éxitos quedarán en entredicho. Los que respetamos las normas del juego sabremos que algunos de los que nos vencían no son mejores que nosotros ni se esfuerzan más, y aún siendo conscientes de que seguirá habiendo muchos tramposos que nunca saldrán a la luz, dada la ineficacia de las medidas en materia antidopaje, supone un alivio saber que se lucha activamente contra esta lacra. Será difícil, eso sí, convencer ahora a quienes nos metan a todos en el mismo saco, a los que piensan que todos los atletas profesionales se dopan, de que se puede llegar alto sin recurrir al engaño. Yo afortunadamente cuento con ejemplos que me transmiten la suficiente confianza para creer que ese otro tipo de deporte de élite sí existe. No daré nombres, ni son tantos por los que pondría la mano en el fuego, pero son. Si algún día me quemase quizás sería ese el momento de empezar a pensar en otra cosa.

 

Ahora mismo todo pinta muy negro para la credibilidad del atletismo español, pero la noche es más oscura justo antes del amanecer.

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Álvaro Rogríguez